jueves, 21 de noviembre de 2013

 

 RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS


Los conflictos son parte de nuestra vida y una gran fuente de aprendizaje. Tener
conflictos significa estar vivo, y lo saludable es aprender a manejarlos, principalmente
porque algunos son inevitables.

Lo que si es evitable son las consecuencias negativas de los mismos, todos tenemos
recursos internos e innatos que nos dotan de capacidad para abordarlos, ( el ser humano
sobrevive gracias a ellos) si bien es cierto que las estrategias útiles “ se aprenden “.

Si miras en tu entorno quizás veas que los adultos con los que has crecido tampoco
tienen estas habilidades siendo por eso probable que no hayas tenido un modelo
adecuado que te sirva. Las consecuencias de esto pueden ser: que no sepas abordar las
dificultades que surgen en las relaciones personales, y que debido a esto te de miedo dar
tus opiniones, evites discutir…, o por otro lado no sepas dar tu opinión sin imponerla…,
tengas dificultad para ceder y ponerte en el lugar del otro.. etc.

¿QUÉ HACER?
1-Tener una visión positiva, en el sentido de que el conflicto per se no es negativo ni positivo, y que será de una forma u otra en un función de la gestión que se lleve a cabo. Por lo tanto, que se puede abordar, tratar e incluso resolver.
2- Romper con la dinámica de asimilar la persona con el conflicto. En cambio, creer que el conflicto sólo es el resultado de una interacción mal enfocada, mal conducida y que las personas con ayuda y formación lo pueden llegar a solucionar.
3- Elaborar un buen análisis en cada centro para poder detectar cuáles son las causas que predisponen y generan conflictos y comportamientos agresivos.
4- Sumar las preocupaciones de los diferentes agentes de la comunidad educativa: la del maestro/a para conductas disruptivas como la falta de respeto o de disciplina que interfiere en la consecución de los contenidos curriculares, la social, en referencia a las agresiones y actos vandálicos y que a menudo se relacionan con lo que se enseña o no a los niños y jóvenes, y la preocupación del alumnado o de la familia en relación a situaciones de aislamiento o maltrato entre iguales (dicho también bullying).
5- Ofrecer, al máximo de personas implicadas en la educación, las habilidades para realizar este análisis y lograr las competencias para saber abordar y dar respuesta a los conflictos.

6-
 Dotarse de fórmulas y sistemas de gestión y resolución de problemas y conflictos, incluso diseñando su propios para cada centro, ya que de nada servirán las nuevas conductas si las actuaciones no se insertan en un proceso global, integral y estratégico.

7- Implicar a las personas destinatarias de la acción en la elaboración de estos procesos:
 cuanta más implicación, más satisfacción y mejor resultado. Ningún conflicto se da de la noche a la mañana. Al contrario, es el resultado de una serie de percepciones, manifestaciones y reacciones previas que poco a poco hacen que el conflicto escale, paso a paso, hasta estallar.
La resolución de conflictos parte y ofrece esta nueva visión positiva y global que suma a todas las personas implicadas, afectadas e interesadas en el análisis y la solución de los conflictos.

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